En campo abierto los toros tienen ventaja sobre los osos, pero en el montañoso sucede lo contrario. El terreno abrupto es el lugar ideal para el acecho y ataque, y pocas veces puede verse un panorama tan escarpado como el actual. Con las primas de riesgo al alza, tanto en paÃses como empresas, con recortes generalizados que limitan el crecimiento, con deudas gigantescas, con tensiones polÃticas, con beneficios y dividendos en descenso, con financiaciones asfixiantes, sin crédito circulando, con desconfianza hacia el mundo financiero y con restricciones y nuevos impuestos a la vista, en una era de austeridad y desapalancamiento, los osos disfrutan de un territorio de caza extenso y lleno de oportunidades.
El ataque llegará, la única duda es si lo hará de forma inmediata o habrá tregua navideña. El recuento de ondas invita a ser prudentes hasta saber si la onda dos de rebote está acabada o tendrá un segundo tramo, la semana que viene los sabremos, hoy, viernes y semifestivo en Wall Street, será un dÃa de transición. Nunca hay que subestimar la fuerza del toro, pero estamos en territorio de osos y va para largo.
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