Una cadena de malos datos macro en Europa ha llevado al convencimiento de que el BCE bajará tipos en su próxima reunión. La consecuencia fue una sesión cinco estrellas en el dÃa de ayer liderada por las bolsas periféricas que empezaron a descontar el escenario con fuertes bajadas en sus primas de riesgo. Enésima batida de osos que una vez más tuvieron que cerrar posiciones precipitadamente, y esta vez habÃa muchos, lo que contribuyó a la espectacularidad de las alzas.
El Dax renqueó al comienzo de la sesión pero al final fue arrastrado por la corriente y superó la zona de resistencia, antes soporte, en la franja 7.580-7.600. Hasta el S&P se contagió y sobrepasó ligeramente la onda intermedia en 1.576.
La ruptura de las zonas descritas y la verticalidad del movimiento, unido a que finalmente no fueron perforadas las lÃneas claviculares de los murciélagos en curso modifican el escenario. Las expectativas que levanta la próxima reunión del BCE servirán de soporte a los toros y es improbable que veamos un movimiento definitivo mientras no se resuleva esta incógnita. El alza actual puede seguir correspondiendo a una onda B, pero en este caso va a ser más fuerte y duradera de lo previsto. Por el momento sólo existe un impulso al alza desde mÃnimos, asà que habrá que esperar que llegue la corrección y otro movimiento posterior al alza para aclarar el escenario. PodrÃa incluso conformarse un triángulo. Lo único cierto es que el Dax rompió la cuña a la baja y estructuró dos mÃnimos decrecientes lo que invita a pensar que cuando las circunstancias lo permitan se dirigirá al 7.000 donde ésta se inició. Este recuento sólo se anularÃa si volviese a meterse en la cuña, pero para eso deberÃa superar el 7.900, algo poco probable por el momento.
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