Cuando el tiempo nos dé la perspectiva suficiente, recordaremos la crisis actual como aquella en la que los bancos centrales obligaron a los inversores a meter la cabeza bajo tierra. Desde el 2.008 no hemos solucionado ni un sólo de los grandes problemas que hay sobre la mesa: crecimiento, desempleo, deuda, apalancamiento, crisis europea, sector financiero,etc. Sin embargo la situación se ha enmascarado con una lluvia de billetes, la mayorÃa virtuales, que impide ver la crudeza del panorama y ha conseguido que los activos se comporten de manera alcista durante largos periodos para volver a caer con fuerza a continuación dejando como resultado un mercado lateral a la deriva. Ver el desenlace final de esta polÃtica va a ser todo un espectáculo que puede acabar poniendo las cosas en su sitio de la noche a la mañana.
Las fuertes bajadas de ayer pusieron de manifiesto algo que ya venÃamos apuntado desde el 21 de febrero cuando el Dax llegó a 6.975, que la onda iniciada a mediados de diciembre habÃa llegado a su fin. Situación muy parecida a la del año pasado cuando se alcanzó máximo el 18 de febrero.
Ahora las posibilidades son dos, que el rebote iniciado en octubre esté definitivamente acabado con un doble zigzag, o que veamos una onda C en cinco movimientos al que le restarÃa una onda más al alza tras el fin de la onda correctiva actual.
La diferencia es importante tanto para el precio como para el timing, pero no para el largo plazo, de forma inmediata o dentro de un par de meses se reiniciará la tendencia bajista.
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