Con la llegada de agosto empezaron a encenderse todas las luces de alarma en el cuadro de mandos de la economía occidental. En realidad ya venían encendiéndose desde febrero sumándose una tras otra las señales de advertencia. El jueves por la noche sus conductores dieron con la solución: desconectemos el cuadro de mandos, ojos que no ven corazón que no siente.

Las bolsas estaban cerca del rebote cuando se prohibió tomar posiciones cortas, ahora será más complicado saber que parte del proceso alcista es natural y cual forzada por la actuación de los cortos cerrándose o permaneciendo inactivos. De lo que no hay duda es que este alivio transitorio por el alejamiento de los vendedores es un boomerang que se volverá contra sus autores porque con estás medidas a los que de verdad se aleja es a los compradores que se hacen conscientes de que la situación debe ser extremadamente grave cuando se anulan las reglas del mercado. Nadie toma una posición corta por gusto, el lado corto se llama así por que da unas posibilidades limitadas de ganancia, mientras que en el largo son ilimitadas. Un inversor que hace esa apuesta toma un riesgo superior y se tornará comprador en cuanto se alcance el precio esperado o la situación mejore. Los cortos en realidad señalan cuales son los problemas y avisan de que deben ser atajados, impedir su función es como quitar la luz del coche que nos indica que nos estamos quedando sin aceite.

Los gobiernos están cometiendo el mismo error que Bernanke cuando insinuaba que subiendo el precio de las acciones se arreglarían los problemas económicos. Dos años de manipulación bursátil y de inflar los precios a base de imprimir dinero, se han venido abajo en diez sesiones y los problemas reales no han hecho otra cosa que empeorar. Este fin de semana hemos oído al banco mundial decir algo que ya he anunciado en muchos de mis artículos: estamos ante una nueva tormenta como la del 2.008, pero está vez es más peligrosa porque hemos agotado los recursos con que protegernos.

Hoy abrimos al alza pero con más cautela y con menos intensidad. Habrá que esperar para ver cuales son los límites de esta primera onda de rebote, de la que esperamos mayor consistencia y duración. Nos sigue faltando una onda a la baja en el recuento de esta primera andanada bajista. Habrá que ver si se ha conseguido abortar o tan sólo retrasarse.