Sesión que comenzó tormentosa en Europa y que, cuando parecía que iba a mejorar, Wall Street se encargó de encapotarla de nuevo. Los problemas están empezando a verse con más claridad por los inversores entre los que empieza a cundir una sensación de impotencia. Aún estamos en tierra de nadie en los índices directores, la onda de rebote 2.009-2-011 podría estar concluida o falta de una pequeña onda al alza para hacerlo. Para el resto de índices la fiesta está acabada. Sólo falta saber cuando se subirán todos al mismo autobús.
Fuertes bajas que no han sido bien aprovechadas por los bonos que no encuentran a muchos inversores dispuestos a refugiarse en ellos.
Dólar y euro siguen jugando a ver quien es el tuerto y quien el ciego. El oro brillando más que nunca.