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La tristeza del oso

por Agustín López
Agustín López
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Martes, 30 Abril 2013 22:29 Categoría Artículo

La crisis actual debería levantar un monumento al oso desconocido ¿cuántos habrán desaparecido, habiendo enjuiciado la realidad económica con tino, a manos de una manipulación histórica, luchando de forma desigual contra Bancos Centrales, banqueros y políticos?

Siempre es triste ser oso, la propia naturaleza de este lado del mercado implica la carga de la parte más desagradable de la especulación, pero en esta ocasión es dramática, años de lucha sin tregua, acechados en cada esquina, en cada declaración, en cada maniobra y además, irónicamente, culpabilizados de todos los males.

¿Por qué decide un inversor convertirse en oso? ¿por qué no se conforma con abandonar el mercado hasta que haya buenos precios de compra y se empeña en atrapar movimientos descendentes que forzosamente tienen que ser limitados? ¿qué enciende la chispa que le convierte en bajista de forma continuada?

Siempre me han gustado los aspectos psicológicos del mercado y éste es de los más apasionantes. He conocido bastantes osos, la mayor parte en los últimos años, es natural, estamos en un periodo correctivo. Intentaré bosquejar un perfil.

El oso es miope, sólo ve bien en distancias cortas, su carácter es contractivo y cortoplacista, es un francotirador que no se aleja demasiado de su guarida, poco dado a los sueños y las aventuras, su terreno de caza es siempre el circundante, el entorno en el que se cree seguro. De hecho le cuesta mucho alejarse de los precios en los que ha estado operando recientemente.

Su mente se rige por el principio de escasez, intenta avanzar a base de acumular pequeñas capturas, aunque siempre espera encontrase en el futuro con un crack que le llene la despensa, esa gran pieza que verá un par de veces y que difícilmente atrapará de forma completa dada su inquietud y constante movilidad.

Aunque parezca lo contrario, el oso es impaciente. Mejor dicho, es paciente mientras acecha la presa, pero no lo es cuando la atrapa. Puede seguirla durante meses para después conformarse con un único zarpazo.

El oso es resistente, obstinado, constante, sufre, pero no abandona la lucha. Podría decirse que es un poco masoquista. Esta faceta ya está presente en su planteamiento inicial, aunque no todos son conscientes de ello. El lado bajista del mercado es ingrato, el máximo beneficio que se puede obtener es el 100%, nada baja de cero, y además es una utopía. Alguna vez verá descensos del 50%, pero la mayoría no pasarán del 20%, y lo habitual es que sean testimoniales. Además, cuando está en el lado correcto, su posición, a medida que avanza, obtiene menores beneficios, mientras que si le va en contra sus pérdidas son cada vez mayores.

Esta es la razón por la que el oso vive en la desazón constante cuando no en la angustia.

El toro, si la situación va mal, puede desconectar y olvidarse el tiempo que haga falta, sabe cual es el límite máximo de su pérdida, pero el oso no, descuidar su posición puede costarle la existencia.

El cinismo, es otra de las facetas del oso, resulta duro ver como toros inexpertos, pueden ganar en unos meses tantos por cien que él no conseguirá en una década a pesar del trabajo y la destreza.

El oso es también obsesivo, la necesidad de estar pendiente del mercado de forma continua le va interiorizando hasta que la caza se convierte casi en su único estímulo vital. Este es un precio que paga, al margen del planteamiento económico, renunciando a otras facetas de la vida, el tiempo y lo que sacrifica con su renuncia es un peaje para el oso, en algunos casos el más importante.

Entre los osos es frecuente encontrar ludópatas camuflados, la seriedad de lo que se traen entre manos disfraza una adición a la adrenalina que implica estar al acecho o de caza de forma permanente.

La operativa bajista tiene además un componente adictivo, el inconsciente se va acostumbrando a focalizar un lado de la realidad de forma que el otro desaparece, he visto situaciones verdaderamente hilarantes. Un oso que había atrapado el tramo bajista correspondiente al colapso de las torres gemelas. Recuerdo que era 21 de septiembre a mediodía, estaba inquieto, no quería dejar escapar los 1.000 puntos de beneficio que llevaba en Ibex. Antes de que abriera Wall Street había puesto varias veces órdenes de recompra que anulaba sistemáticamente. Yo esperaba una apertura a la baja para comprar y lo había comentado con él. Eso le ponía aún más nervioso. Finalmente no aguantó la presión y liquidó al mercado. Respiró aliviado y sonrió mientras decía “me voy a tomar café”. Cuando volvió la sesión americana ya estaba en marcha y el mercado rebotaba después de haber abierto con gap bajista. ¿Has comprado? me dijo. Sí, contesté. ¿A cuánto? No recuerdo el precio exacto creo que era 6.200 y ya estaba 100 puntos más alto.

Puso un gesto torcido y le pregunté ¿querías comprar? Me miro como si hubiese visto un fantasma y sentenció ¿Comprar? Lo que me jode es que se me hubiese hecho la primera orden que puse. El protagonista de esta historia acabo mal. Lo sentí de verás, es un ser extraordinario. Le he visto varias veces después y no deja de asombrarme. En su caso particular fue una bendición separase de su dinero, hoy es una persona positiva y feliz, pero no es el desenlace habitual.

Aprovecho esta anécdota para desembocar en el aspecto esencial del oso. El riesgo. El oso acaba por desesperar ante tanto esfuerzo y tan poco fruto. Está cansado intelectual y/o emocionalmente en la mayoría de los casos y finalmente decide apalancarse más de lo prudente, no ve otra salida. Las emociones se le cruzan y se arrima demasiado al toro. Suele ser el final.

La otra forma de morir del oso es la descapitalización, las muchas batallas le van arañando el patrimonio, hasta que es consciente de que con los recursos que le restan ya no va a ningún lado. Vencido suele entregarlos en un último zarpazo.

El oso patológico suele ser fruto de un shock, una gran pérdida o una gran ganancia en sus operaciones iniciales, las primeras impresiones marcan profundamente. Lo peor que le puede pasar a un oso es comenzar con buen pie.

Estas reflexiones no van en contra de utilizar el lado corto del mercado, personalmente nunca he obtenido ganancias más rápidas como con una estrategia de futuros y opciones a la baja en el año 2.000. Pero creo que como los buenos vinos, los cortos son para las ocasiones, y aunque ahora puede ser un buen momento en algunos índices, ser oso por sistema es triste y en mercados manipulados como este “horror-oso” Su salario, cuando lo obtiene, es el más duramente alcanzado. El oso necesita un control emocional absoluto y afinar en extremo con las incursiones en el mercado.

El oso es solitario y distante, no cae demasiado bien a nadie, quizá porque gana cuando los demás pierden, pero nadie se acuerda de él cuando vuelve la fiesta. Miento, su bróker le ama profundamente y reza a diario para que tenga una larga vida.

Entendiendo al Ibex

por Agustín López
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Lunes, 29 Abril 2013 09:58 Categoría Artículo

Tuve la fortuna de llegar a la Bolsa cuando arrancaba un genuino ciclo alcista, a comienzos de los años ochenta. No tardé mucho en entender la dinámica de los impulsos alcistas y sus correcciones correspondientes, cinco al alza y tres a la baja, con periodos tan predecibles que podía anticipar el movimiento siguiente cuando todavía no había empezado el actual, la única dificultad estribaba en escoger los valores adecuados y tener paciencia para alcanzar el timing exacto.

Crecí como inversor con la bolsa española y después fui ampliando mi campo de acción, hoy, después de 30 años, cuando miro atrás llego a una conclusión sorprendente, el Ibex, a pesar de sus muchas deficiencias, es el índice que mejor ha marcado las ondas de ciclo, supongo que en parte se debe a que ningún banco central ha distorsionando su comportamiento.

Cuando llegué al mercado acababa de producirse el gran suelo de 1.982, y disfrute parte de la primera onda alcista, cinco años, hasta el crack del 87. No fue tan incomprensible como se desprende de su leyenda, era el inicio de ciclo y simplemente subía demasiado rápido.

La onda dos empleó otros cinco años en corregir, una primera onda bajista 87-88, una onda de rebote 88-89, hasta el mismo máximo, y otra bajista hasta 1.992. Nuevamente suelo en año 2.

En este momento se puso en marcha el Ibex como tal y aparecieron sus futuros, hasta entonces se computaba el índice general. Ahí comenzó la onda tres, más de cinco años hasta 1.998. Dicha onda fue la más larga como establece la teoría y escaló del 2.000 al 11.000.

Otra vez una estructura similar, el anterior techo fue en 7 y esta vez en 8, era lógico pues la onda 3 suele emplear más tiempo.

Supuse que la onda cuatro iba a tomarse otros cinco años de corrección más o menos, eso daba un suelo para el 2.002, quizá 2.003. La primera parte descendente, la onda A, fue fulgurante, no me pilló por sorpresa, un murciélago construido con un doble top en 11.000 me avisó de que la caída sería rápida y profunda y que la recuperación posterior iba a serlo aún más, una prueba de fuego para esta figura, mi aportación al análisis técnico.

En el verano de 1.998 la onda A mandó al Ibex de 11.000 a 6.800 con la excusa de la crisis de la deuda rusa, pero la onda B, provocada por la intervención de Greenspan y la manía tecnológica, comandada por una Telefónica desmelenada y tirando en solitario, catapultó al Ibex hasta los 13.000 a principios del 2.000. No me engañó, sabía que era una onda de rebote, igual que la del 89, pero con unas circunstancias especiales que le habían permitido superar el máximo anterior. Una vez más techos de B similares, finales del 9 antes y principios del 0 ahora.

Efectivamente el mercado se volvió, la cuestión era ¿volvería a ser el suelo en año 2, o se impondría el ciclo de cinco años y sería en el 2.003? La realidad me demostró que la duda era lógica: doble suelo en 2.002 y 2.003 en el nivel 5.400.

La onda restante, la quinta, era totalmente predecible, debían ser otros cinco años y de nuevo techo en 7-8. Y así fue, a finales del 2.007, se produjo el techo definitivo que completaba el ciclo en 16.000. Cinco ondas, a cinco años por onda aproximadamente, 25 años, de 1.982 al 2.007. Había vivido un ciclo alcista casi completo.

¿Y ahora qué? A estas alturas ya no pensaba en Elliott, lo sentía, la conclusión parecía sencilla, si estos 25 años de alzas eran la onda 3 de superciclo, la onda cuatro podía seguir con la dinámica de cinco años. Cinco años para la primera bajada, cinco años de rebote, y otros cinco de bajada hasta el suelo, total quince años de corrección, valía como hipótesis ¿Y el punto de destino? Aquí Elliott supuso algo más que una ayuda, una de sus reglas más fiables establece: una onda 4 tiende alcanzar la parte baja de la onda 4 de grado menor o superarla. Ese punto estaba claro, el 5.400. La perspectiva me desesperó ¿quince años para ir descendiendo hasta el 5.400 o menos? Tuve que aceptarlo y pasarme a la gestión activa.

Los descensos comenzaron lentamente, la situación evolucionaba según lo previsto, pero en septiembre del 2.008 se complicó. La amenaza de quiebra del sistema financiero en su conjunto provocó una caída vertical. En marzo del 2.009 el Ibex se detuvo en 6.700, donde lo había hecho la caída del 98, mucho descenso quedando trece años por delante, pero no era excepcional, ya había sucedido en anteriores ocasiones, la primera corrección solía ser la más rápida, lo había visto en el 87 y el 98. El problema estribaba en que muchos índices, entre ellos el S&P, habían alcanzado la onda cuatro menor en la caída ¿Qué? ¿y ahora? ¿y los trece años que restan? Después de darle muchas vueltas llegue a una desagradable conclusión: cada índice iba a hacer la guerra por su cuenta. Un comportamiento habitual en las ondas cuatro, ya lo había vivido en la onda cuatro menor en el interior del Ibex comprobando que Telefónica podía doblar su precio mientras el Santander o Repsol ni siquiera se movían. La ceremonia de la confusión estaba emergiendo.

Todos los índices iniciaron el rebote a un tiempo, el Ibex en cabeza, pero a los seis meses los movimientos se fueron descompasando, no tardó mucho en comprobarse que mientras los índices principales seguían al alza el Ibex flojeaba. Cuando aquellos subían lo hacía menos, cuando aquellos bajaban lo hacían más. Desistí de entender el comportamiento del S&P por el momento y me centré en el Ibex, él se ceñía a mi planteamiento. La situación se reconducía. El 2.012 debería ser entonces el suelo de la primera onda bajista ¿Llegaría en esos cinco años de bajada al 5.400? Todo parecía indicar que así iba a ser cuando la intervención de Draghi y Bernanke a la limón provocó un suelo prematuro con un último impulso de onda truncado en 5.900, era julio del 2.012. Me costó un mal trade pero me aclaró el escenario. Nuevamente un suelo en 2 como esperaba. Cuatro suelos en 2 en cuatro décadas. Pleno. Había vuelto a funcionar y el Ibex demostraba que es el índice más fiable por denostado que esté.

Detenerse en 5.900 era un factor clave, no había alcanzado el 5.400 y reforzaba la hipótesis: aún no habíamos visto el suelo definitivo, 2.012 era sólo el final de la onda A. El planteamiento sigue hoy su curso, la onda B de rebote debería alargarse entonces hasta el 2.017 aproximadamente, el punto a alcanzar sería alguno de la relación Fibonacci, el 50% es el 10.900, el 61,8% el 12.100. Un lugar de esta franja sería lo más normal.

A partir de los suelos en 2, suele haber un buen año al alza que es corregido por el año 4, en este caso el 2.014, lo hizo en el 84, 94 y 2.004, y los mejores han sido siempre, sin excepción, los 5 y 6, 2.015 y 2.016 podrían ser pues los más alcistas del rebote. Del 2.017 al 2.022 se confeccionaría la onda C que haría suelo como poco en 5.400, quizá bastante menos. Este es el planteamiento a vigilar.

Y ahora la pregunta fundamental, la duda que me asalta a diario ¿qué hace entonces el S&P en máximos históricos? ¿Porqué alcanzó los mínimos de cuatro en el 2.009? ¿Cómo va a evolucionar en los nueve años restantes?

Mi índice matriz es el Ibex, como he explicado, por el simple hecho de que es el que desarrolla el ciclo ortodoxo hasta el momento. A veces una parte pequeña nos hace entender el conjunto. Parto de esta base y soy consciente de que Wall Street, manipulado por la FED, no refleja la realidad, pero también sé que las estructuras gráficas ofrecen siempre explicación, incluso las forzadas, aunque sólo se refrende a posteriori.

La solución existe y es compatible con el desarrollo del Ibex. Para poder ensamblarlos deberíamos esperar que el S&P esté desarrollando una onda cuatro en forma de triángulo abierto con máximos cada vez mayores y mínimos cada vez menores. Si se va confirmando, la onda A habría sido el mínimo del 2.003, la onda B el máximo del 2.007, la onda C el mínimo del 2.009, el máximo de onda D es el que está en curso, sin fecha ni precio cerrado por tanto, y el mínimo de onda E y definitivo se produciría en el 2.022. En ese punto los mercados volverían a acoplarse para reiniciar acompasados un nuevo ciclo alcista.

De los años 3 al 7 se han concentrado estadísticamente las ganancias, mientras que las pérdidas lo han hecho del 8 al 2. A pesar de ello no puede esperarse mucho del periodo actual dado su carácter correctivo. No hay mercados alcistas sin inflación y el rendimiento de los principales bonos en mínimos históricos no ofrece una perspectiva optimista. Si alguien permanece invertido en Bolsa durante toda su vida, sus herederos descubrirán que ha conseguido mantener el poder adquisitivo de su patrimonio y obtener un rendimiento moderado. Si se ha comprado cuando la palabra “pánico” aparece en titulares y vendido cuando lo hace el término “euforia”, el sujeto habrá conseguido enriquecerse. A largo plazo renta variable e inflación son railes paralelos de la misma vía.

Al igual que siempre tuve seguridad total en el desarrollo alcista descrito, un ciclo digno de libro de texto, donde pude precisar a veces el día justo de giro, soy consciente que los periodos correctivos son más complejos, especialmente éste donde hay tantos factores de distorsión artificial, y más cuando Wall Street parece estar cerca de su techo con mucho tiempo por delante.

A pesar de ello he querido compartir estas reflexiones en las que he empleado un incontable número de horas durante muchos años, pretendiendo que sirvan de complemento a sus propios planteamientos que son los fundamentales. Pase lo que pase ahí fuera, la Bolsa tiene su dinámica propia, su estructura, comprenderla es la clave. No se preocupen demasiado si se equivocan en el corto plazo, este es el mercado más difícil que he vivido, pero también pasará.

Espero que para los que tengan la preparación suficiente estas palabras sean mucho más que una simple lectura.

 

                   (también en Capital Bolsa y Serenity Markets)

Finales de marzo: la encrucijada

por Agustín López
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Lunes, 11 Marzo 2013 12:01 Categoría Artículo

 

Los últimos días de marzo pueden ser muy reveladores. Una serie de factores se están sumando para convertirlos en decisivos de cara a la evolución futura de los mercados.

Mis previsiones bajistas para el periodo 2.007-2.012 se vieron parcialmente desvirtuadas por la irrupción de una política expansiva excepcionalmente agresiva. La gran mayoría de índices, entre ellos casi todos los europeos y otros de gran peso como el japonés o el chino, se comportaron según lo esperado, a pesar de que la última onda bajista fue acortada el verano pasado a la limón entre la decisión de Draghi de sostener los bonos periféricos y la de Bernanke de implementar el QE perpetuo. Sin embargo los mercados USA, que se habían anticipado alcanzando las zonas previstas en el 2.009, han estado ascendiendo lenta y constantemente durante estos años para coquetear en la actualidad con los máximos históricos. Casos especiales son el Dax, que favorecido por la crisis europea se ha comportado como un índice USA, y el Footsie que habitualmente sigue la estela americana y está vez se ha quedado en tierra de nadie debido a la severidad de la situación económica inglesa.

En el momento actual se materializan dos escenarios contrapuestos que pueden revelarnos en los próximos días la clave de cual va a ser el desarrollo futuro general. De una parte están los mercados más castigados que iniciaron el año pasado una fase alcista que debería alargarse hasta el 2.017, y de la otra, los mercados directores que están a punto de culminar una pauta terminal. S&P alrededor del 1.575, Dax sobre el 8.100.

En esta encrucijada se están produciendo diversos desacoplamientos que invitan a pensar que el mercado quiere mostrar sus cartas: se ha roto la correlación entre la renta variable y el eurodólar, también con el cobre, a su vez se han desinflado un buen número de materias primas y los mercados de bonos presentan síntomas de debilidad después de haber abierto una brecha histórica con los de renta variable que no puede ir más allá. Señales de que la tensión alcanza un punto extremo y que terminará rompiendo en alguna dirección.

Las últimas declaraciones de Bernanke y otros miembros del Comité de la Reserva Federal evidencian que sus opiniones han dejado de ser uniformes y que albergan dudas sobre los próximos pasos a dar. La razón es simple, ya no pueden continuar jugando a dos bandas. La manipulación de los mercados de renta variable al alza para estimular la economía ha llegado al punto donde fricciona con la política de mantener el rendimiento de los bonos a un nivel muy bajo. Hasta ahora ha sido posible y útil para ganar tiempo mientras se recomponían desajustes económicos, pero si las dudas se disipasen y volviera el optimismo, los tenedores de bonos saldrían de su posición refugio buscando mayor rentabilidad y podrían inducir el hundimiento de este mercado provocando una convulsión general, y aquí es donde reside el riesgo pues la FED ha sido el principal comprador de bonos USA durante los últimos años y su balance es 50 veces superior a los recursos propios, o lo que es lo mismo, está tan apalancado como lo estaba Lehman antes de quebrar ¿qué pasaría si los bonos aumentarán su rendimiento tan sólo en un 1%? Aunque un banco central no es un banco comercial y tiene conejos en la chistera impensables para una entidad financiera tradicional, la situación sería problemática. Intereses al alza tampoco resultan convenientes para una economía convaleciente y sobre todo para unas deudas tan abultadas.

Si las Bolsas entrasen en fase alcista podría suceder que el cazador cayera en su propia trampa. No sé cuales son los pensamientos de Bernanke pero sí cabe suponer que, antes de que se dispare este escenario, podría preferir como más conveniente que la renta variable detuviera su escalada sin sufrir tanto como para que se pierda el efecto conseguido.

Si unimos esto a la situación técnica de los mercados antes descrita lo más sensato es esperar una corrección intensa a partir de que se complete la pauta indicada en los próximos días, lo que serviría a su vez para que los dos escenarios contrapuestos descritos fueran ajustándose. Los mercados más castigados corregirían su primer impulso alcista iniciado este verano y los directores recortarían desde el techo para volver a ascender después con mayor velocidad los primeros y más moderadamente los segundos, desarrollando paulatinamente una fase de reequilibrio que podría ser muy prolongada hasta la confección definitiva de un genuino ciclo alcista en el futuro.

Lo descrito encaja con una onda cuatro de superciclo donde se suceden los vaivenes en un movimiento lateral muy duradero que ofrece el tiempo suficiente para que la deteriorada situación económica se vaya recomponiendo hasta quedar definitivamente preparada.

Esta perspectiva de corto plazo no puede hacernos obviar que el verdadero problema de fondo es la deuda, una deuda imposible de zanjar que tiene a muchas economías atadas de pies y manos, obligándolas a resolver la cuadratura del círculo: austeridad y crecimiento al mismo tiempo.

Corregir los excesos pasados no va a ser fácil ni rápido. Los tratamientos de choque aplicados conllevan efectos secundarios y daños colaterales, cuántos y de qué intensidad es la cuestión. El señor Bernanke ha hecho una apuesta muy arriesgada imprimiendo tanto dinero y con ello obliga a los inversores a jugar a la ruleta rusa quieran o no. A finales de marzo el mercado vuelve a ponerse el revolver en la sien ¿habrá bala esta vez?

Tiempos de incertidumbre en los que es necesario andarse con pies de plomo y desarrollar nervios templados.

 

(también en Capital Bolsa)

 

 

Señales

por Agustín López
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Miércoles, 20 Febrero 2013 09:26 Categoría Artículo


Los grandes hombres de negocios y los más hábiles especuladores tienen una característica común, saben reconocer las señales clave de una situación. Estas señales son pequeños detalles, o no tanto, que suelen pasar desapercibidos para el común de los inversores y que por supuesto no tienen nada que ver con los titulares de prensa.

Las palabras de un político, del presidente de una multinacional, del gobernador de un banco central o del director de un organismo internacional son las que conviene que sean y no van dirigidas tanto a arrojar luz como a orientar a la opinión pública en la dirección deseada. Sin embargo sus actuaciones, desmenuzadas hasta descubrir la pauta matriz, o su lenguaje no verbal, controlado por el inconsciente, son absolutamente reveladores y en la mayoría de los casos muy diferentes, cuando no contrarios, a su discurso. Reconocer estos signos y saber interpretarlos son herramientas muy poderosas.

Un ejemplo vale más que cualquier argumento.

Durante el desarrollo del boom inmobiliario me asaltaba a menudo la sensación de que tanta efervescencia no tendría un final feliz, los hechos eran simples, se construían más viviendas que en Alemania, Francia e Italia juntas, la sky line de cualquier gran ciudad dibujaba un bosque de grúas, media España trabajaba en la construcción, conocidos que no sobresalían por una lucidez especial se transformaban en gurús inmobiliarios, se compraba sobre plano, en cada esquina había una inmobiliaria. El detalle final se sumó al encontrarme a un ex cliente de mi etapa de gestor que me relató que se dedicaba a obtener préstamos para inmigrantes, sujetos cuyo único haber era un puñado de ilusiones. Mi conocido rellenaba los formularios que firmaban los clientes y después gestionaba los préstamos con el banco que los concedía sin ver siquiera al titular, un docena diaria me contó.

Era innecesario darle más vueltas, los bancos no son estúpidos, al menos los cerebros que diseñan las líneas maestras, no había duda de que se avecinaba una gran tormenta y tenía visos de que podía ser inducida.

La primera señal concluyente la aportó el Sr. Botín, le observo desde que el Santander era el más pequeño de los siete grandes bancos españoles, cuando el Sr. Escámez, entonces presidente del Banco Central, era el patriarca. Había seguido su ascensión meteórica hasta convertirse en un coloso de nivel mundial, y aunque tardé años en darme cuenta, ahora sabía que su éxito no se debía tanto a una vista de lince como a su relación con las “grandes conexiones” donde todo se fragua, pero esa es otra historia. Lo relevante es que en el verano del 2.006, Banesto, propiedad del Santander y dirigido por la hija de Botín, decidió vender la inmobiliaria del grupo, Urbis, hoy en concurso de acreedores, y él mismo empezó a planear una venta generalizada de inmuebles. Era suficiente para suponer que el momento de ignición estaba cerca.

Cuando a principios del 2.007, los sujetos más representativos de los ámbitos político y financiero no perdían ocasión para manifestar que no había burbuja inmobiliaria, la situación estaba madura. Los hechos que conocía y la sólida tendencia alcista del oro, me llevaron a valorar que quizá la crisis no era totalmente natural, una burbuja de crédito puede ser un gran negocio, al alza, a la baja y en el río revuelto posterior. Si estaba en lo cierto sólo había una forma de pincharla, cortar la liquidez en seco, así que decidí vigilar las inyecciones de la FED en el mercado. Finalmente el 27 de abril se produjo el suceso esperado, la Reserva Federal dejó de insuflar dinero como venía haciendo durante años y comenzó a drenarlo. Un par de meses después mantenía esta política lo que avalaba la hipótesis y además el Sr. Botín materializaba la venta de inmuebles más grande de la historia española, se deshacía de 44 sedes y 1.200 oficinas, incluyendo la emblemático edificio del centro de Madrid y parte de la ciudad financiera que construía en las afueras. Se quedaba en algunos de los inmuebles vendidos como inquilino con opción a compra, lo que hacía presumir que esperaba una caída significativa en los precios y que albergaba la posibilidad de recomprar con el tiempo. Era obvio que no quería ni un ladrillo más de los estrictamente imprescindibles, por más que de palabra manifestase que buscaba liquidez para salir de compras por el sector financiero.

Estudié los gráficos buscando el pico de la onda alcista en curso que se produjo en julio y alerté a quien quiso escuchar que se aproximaba un mercado de osos.

A pesar de ello la inercia alcista era tal que el resto del año los mercados oscilaron en lateral. Los sostenía el efecto psicológico pero el combustible, el dinero, había desaparecido, sólo era cuestión de tiempo.

El puzle se completó a principios del 2.008, en plena contienda electoral se televisó un debate entre el Sr. Pizarro por el PP y el Sr. Solbes, ministro de Economía, por el PSOE, no suelo presenciar eventos políticos pero ese día lo hice, aunque sólo unos minutos, los justos para ver aparecer al ministro con un parche en un ojo. Se puede engañar al público pero no al propio cuerpo, aquel hombre se sentía obligado a ignorar la realidad por conveniencia política, pero a sí mismo no pudo convencerse. Le conocía desde hacía mucho tiempo y sabía que era un buen gestor, cuidadoso y pulcro ¿cómo debía ser la situación para no querer ni verla? Era el momento, una deducción que puede parecer arriesgada, pero que se confirmó con los acontecimientos en cascada que se produjeron durante los meses posteriores, verdaderamente dramáticos. Un año después, preguntado por la dimisión de otro ministro, creo que el de Justicia, declaró que sentía envidia y no tardó mucho en seguir sus pasos. Era evidente que, al menos aquí, lo peor estaba aún por venir y no encontró mejor solución que poner tierra de por medio.

Los acontecimientos diarios pocas veces son lo que parecen y asuntos que se antojan muy lejanos están interconectados, en el ámbito financiero no se dan puntadas sin hilo, un complicado entramado de intereses y planes inconfesables a los que sólo se puede hacer frente con una mente abierta en alerta. Si cree que la realidad se configura eligiendo cada cuatro años un decorado de gaviotas o rosas, debería ir despertando.

En los últimos 25 años el capital se ha ido concentrando en unas pocas manos al tiempo que el desarrollo tecnológico ha facilitado la producción hasta el punto de hacer mucho menos necesaria la intervención humana, y mientras la población mundial ha crecido hasta los 7.000 millones. La mano de obra aumenta y su demanda decrece, el empleo se desequilibra y los recursos naturales se convierten en la pieza esencial del futuro inmediato. Esto llevará a cambios sin precedentes y transformará la economía y el mundo tal y como lo conocemos.

¿Tiene esto que ver con el caos y la pobreza que vive África? ¿Y con el especial carácter de los gobiernos latinoamericanos? ¿Y con el desmantelamiento generalizado de regímenes en los países árabes? ¿Con las actuaciones del FMI?

¿Hay alguna relación entre las matanzas de pistoleros perturbados que se están produciendo en EEUU y una posible prohibición de tenencia de armas? ¿Y si es así, cual es el verdadero motivo para desarmar a la población? ¿Porqué es cada vez más común limitar los pagos en efectivo en los países europeos? ¿Qué persigue en último término la actual política expansiva? ¿Para qué se creó el euro?¿Porqué se concentra el sector financiero? ¿Qué motiva a los bancos centrales de Rusia y China a seguir acaparando oro? ¿Dónde conduciría una guerra de divisas? ¿Porqué los grandes magnates compran tierras en Argentina, posiblemente el país con mejor ecuación en el binomio población-recursos?

No se acaban los puzles sobre la mesa. Las señales, siempre, en la letra pequeña.

 

 

 

 

¿Qué se puede esperar de los mercados?

por Agustín López
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Martes, 05 Febrero 2013 11:36 Categoría Artículo

¿Cuando se observa un gráfico histórico es imposible apreciar las oscilaciones de los tipos de interés, las diferentes políticas fiscales e incluso un conflicto bélico mundial. Las noticias diarias, por importantes que sean, sólo tendrán relevancia si se opera en trading o se invierte a muy corto plazo.

El mercado de valores tiene su propio pulso vital, alterna ciclos de impulso y descanso e inspira y expira con vida propia. La Bolsa, por encima de todo, se “siente”. Hay que llegar a conocerla del mismo modo que se conoce a las personas más cercanas, entonces no tendrá ninguna dificultad para entenderla y sabrá cuando hay que dejarla en paz o sumarse a la fiesta. Comprendiendo el carácter de alguien se puede aventurar con muchas probabilidades de éxito como se va a comportar casi en cualquier circunstancia.

Si se desarrolla dicha habilidad, sólo resta esperar el momento oportuno y actuar en consecuencia, y si aún no la ha alcanzado o carece de la psicología necesaria, dispone del análisis y los gráficos, que son una especie de informe que refleja el comportamiento pasado y del que puede inferirse el futuro.

El momento del ciclo es lo esencial cuando se planea una inversión, no se puede cambiar ni elegir, pero es posible reconocerlo y aprovechar lo que de sí.

¿Dónde estamos entonces y qué se puede esperar?

Los que hemos experimentado, al menos en gran parte, un genuino movimiento alcista como el que se produjo desde el año 1.975 hasta el año 2.000 o 2.007, según los casos, somos conscientes que el momento actual no reúne los requisitos de un mercado alcista, son tantas las señales que sería necesario un espacio mucho mayor que éste para explicarlas. Eso no quiere decir que los mercados no puedan disfrutar largos periodos de ascenso e incluso alcanzar máximos históricos, pero no escalarán con brío dejando atrás anteriores techos de una forma limpia y continuada. Los mercados alcistas se distinguen básicamente por disfrutar de una liquidez y una psicología positivas, son dinámicos, alegres, en aumento hasta la exageración, cuando es así no caben discusiones, cualquier experto lo aprecia y la única cuestión es reconocer las fases de descanso o saltar de un sector o valor a otro buscando un relevo más rápido.

El señor Bernanke también lo sabe, como sabe que a un movimiento alcista de las Bolsas le sigue otro de la economía, es la razón por la que manipula el factor liquidez procurando transformar a su vez el factor psicológico e intentando, como reconoció públicamente, forzar un círculo virtuoso que provoque finalmente el despegue económico. Sus actuaciones se han dirigido a apuntalar los tres pilares maestros que generan el efecto riqueza: mantener unos tipos bajos, elevar los precios de la renta variable y recuperar el mercado inmobiliario, forzando así un ciclo alcista sintético a falta de uno natural. Pero a nadie se le escapa que no es lo mismo una rosa real que una de plástico y que lo poco conseguido se ha logrado a base de deuda y emisión de dinero hasta niveles nunca vistos. Los 56 billones de dólares, cifra del montante de la deuda conjunta USA, son un señor problema y una espada de Damocles sobre la economía mundial. Además no es el único país en situación precaria.

En el gráfico histórico del Dow Jones se observa que en el año 2.000 (índices con componentes tecnológicos) o en el año 2.007 (los clásicos) se puso fin a una onda III de superciclo que arrancó en 1.932. Siete décadas de movimiento alcista que han multiplicado el índice por 200. Pone los pelos de punta, pero si se estudia el comportamiento de la inflación o los precios inmobiliarios en el mismo periodo se comprueba que no hay gran diferencia, es la consecuencia de un modelo basado en el crédito, la deuda y el crecimiento continuo que ha alcanzado extremos que ponen en cuestión su propia continuidad.

Lo cierto es que desde entonces el mercado ha dejado patente que está agotado, necesita descansar, y el periodo de digestión debe ser proporcional a la cantidad de alimento ingerido, mucho en este caso. Lo sensato hubiera sido permitir una larga siesta deflacionaria, similar a la japonesa de los últimos 20 años tras las décadas de exuberancia que finalizaron en 1.990, cuando el centro de Tokyo se valoró por encima de todo el estado de California, pero la impaciencia occidental, obsesionada con el corto plazo, fuerza el uso de cuanto estimulante tiene al alcance con tal de que la maquinaria siga a pleno rendimiento, lo que implica graves peligros.

El dinero inteligente reconoció al principio del milenio que el rally bursátil estaba maduro y saltó al mercado de metales preciosos que en ese momento formaba un suelo tras 20 años de corrección, desde entonces la renta variable ha oscilado arriba y abajo para acabar en ninguna parte mientras que el oro disfruta de un genuino mercado alcista con un 750% de revalorización. Este proceso no está aún concluido, todo ciclo alcista necesita de una fase de “exageración” que aún no se ha producido, cuando brote la fiebre del oro y su techo se aproxime no estará lejos el suelo de la renta variable pero es pronto para este escenario.

Estamos pues en plena onda cuatro de superciclo, una fase correctiva que se caracteriza sobre todo por el consumo de tiempo, una especie de recarga de baterías en la que los índices pierden la uniformidad típica del mercado alcista y se mueven descompasados con un comportamiento muy dispar, cuando empiecen a alinearse será señal de que se van reuniendo las condiciones y el punto de encuentro es siempre un impulso bajista final que fuerza un suelo común.

Una herramienta útil es observar la onda cuatro de grado menor, que se produjo de 1.966 a 1.975 y que suele ser un fractal de la mayor que se desarrolla hoy. Se estructuró como un triángulo expandido de cinco ondas y lo que se aprecia en el gráfico actual es similar pero con un poco más de inclinación alcista debido a la fuerte inercia que conlleva el final de una potente onda tres y mucha más amplitud como corresponde a una onda de mayor grado. Hay varias posibilidades técnicas que aún están por concretar, pero aunque se alcancen máximos históricos claros habrá que desandar el camino porque todas las opciones pasan por confeccionar un nuevo mínimo de onda tarde o temprano. En principio mis previsiones apuntan hacia el 2.022, pero esa fecha podría alargarse o acortarse dependiendo de la obcecación de los bancos centrales y de los efectos positivos o perversos que puedan tener sus actuaciones futuras, amén de los imprevistos que surgan.

Todas las grandes correcciones, y esta lo es, terminan devorando alrededor del 80% del precio máximo, sirvan de ejemplo la onda II del Dow, el mercado japonés, el Nasdaq o la anterior corrección del oro y la plata. Resta por conocer cual será el máximo establecido en la parte alta del triángulo en curso, pero su propia geometría apunta hacia un suelo en las proximidades del 5.000, quizá menos.

A corto plazo parece que se avecina a una corrección de cierta entidad, pero con posterioridad es posible que sean alcanzados máximos históricos holgados, en un desarrollo lento que puede llevar años, siempre dentro de la dinámica expuesta que requiere recular de nuevo hasta un mínimo que ponga fin al proceso correctivo.

Fase terminal

por Agustín López
Agustín López
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Sábado, 26 Enero 2013 13:58 Categoría Artículo

Concluía el año 1.996 y el Dow Jones abordaba por primera vez en la historia la cota 6.000, cuando el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, contraviniendo su oratoria habitual, procuraba hablar de forma que nadie le entendiese, adjetivó el comportamiento de los mercados con una expresión que hizo fortuna, “exuberancia irracional”

Al mercado le temblaron las piernas el tiempo justo que tardó en producirse la siguiente subida. La frase reverberó durante un tiempo en los medios de comunicación pero su impacto se disipó a medida que la actualidad la iba enterrando.

Visto con la perspectiva que otorga el tiempo se antoja que dicha sentencia fue el principio del fin aunque no tuviera mayor transcendencia.

Desde entonces el mundo financiero, reflejo concentrado del general, se ha venido convulsionando y descomponiendo como ha sucedido en toda civilización que toca a su fin. El sistema se resquebraja, aunque los que lo vivimos en primera persona no podamos apreciarlo por exceso de proximidad.

Un esquemático repaso al estado de convulsión:

1.997 : crisis de las divisas asiáticas y desliz bursátil.

1.998 : crisis de la deuda rusa, desplome bursátil en plenas vacaciones y asunto Long Term Capital.

1.999: Despropósito de las TMT. La subastas de licencias de telefonía móvil disparan a las telecos a precios inimaginables.

Arranca el boom inmobiliario.

2.000: Comienza el ciclo alcista del oro.

Estalla la burbuja tecnológica (Nasdaq de 50 a 5.000 en 25 años)

Techo en el mercado de valores.

2.001: Colapsan las torres del World Trade Center. Todo un símbolo, reflejado en el arcano XVI del milenario Tarot como señal de transformación traumática, caos, ruina, tiempos duros, final de época.

Caída de los mercados y Wall Street cierra temporalmente.

2.002: Suelo del mercado de valores que pierde un 65% en algo más de dos años.

Corralito argentino.

2.003: Guerra de Irak y arranque de un nuevo mercado alcista.

Nasdaq hace suelo tras caer un 78%, las telecos descienden un 90% en promedio.

2.004: Atentado de Madrid.

2.005: Atentado de Londres.

Desparece Terra por OPA de exclusión a 3 después de haber alcanzado 157. Con ella el entonces presidente de Telefónica, destino Miami creo.

2.006: El mercado chino vuela en un clima de euforia, las empresas occidentales se trasladan en masa al país asiático.

2.007: Techo en todos los mercados, pocos imaginan lo que se avecina.

Estalla la burbuja inmobiliaria.

2.008: Colapso financiero.

Quiebra de Lehman.

Se destapa el escándalo de las subprime.

Desaparece el mercado interbancario.

El sistema financiero colapsa en bloque poniendo en peligro el propio modelo.

La Bolsas caen en vertical.

El petróleo alcanza un máximo histórico en 148.

2.009: Se materializa el mayor rescate financiero de la historia.

Se inicia la política expansiva.

Algunos mercados hacen suelo, otros aún tienen un largo camino por delante.

Los Estados comienzan a hacerse cargo de las empresas “demasiado grandes

para caer” ante la posibilidad de un contagio sistémico.

QE1.

2.010: Europa contra las cuerdas.

La deuda periférica se tambalea, primas de riesgo al alza.

Islandia, Irlanda, Portugal y Grecia son las primeras víctimas.

QE2.

2.011: La CE a punto de desintegrarse.

Grecia en bancarrota.

EEUU pierde la triple A por primera vez debido el techo de la deuda.

El oro y la plata alcanzan máximos históricos.

2.012 : España e Italia colapsadas, se preparan posibles rescates.

Los mercados más atrasados alcanzan mínimos cinco años después.

QE3, la política expansiva se extiende por todo el globo y se implementa sin plazo.

Guerra de divisas.

La renta fija a largo plazo bate máximos de todos los tiempos.

La deuda global alcanza cifras de vértigo.

El factor descomposición:

La corrupción es el principal síntoma de una civilización en decadencia y muestra la particularidad de que se estructura como un iceberg, es decir, sólo visible en una de cada nueve partes. A pesar de que la porción que sale a flote es mínima hay tanto donde escoger que sólo es posible reseñar algunos casos a bote pronto.

Long Term Capital: Grandes banqueros y ejecutivos de Wall Street crean un fondo, con dinero personal, que gestionan premios Nobel en matemáticas, a pesar de ello va a la quiebra. El presidente de la FED saca a los protagonistas del atolladero utilizando los métodos que hoy repite su sucesor.

Enron: La compañía de energía norteamericana diseña un fraude contable sin precedentes en colaboración con Arthur Andersen que finalmente es descubierto, pasa de ser considerada la compañía más innovadora durante los cinco ejercicios anteriores a su quiebra, a desaparecer sin más.

Subprime: Los principales bancos de inversión USA estructuran paquetes financieros con diversos activos, entre los que se incluyen a sabiendas hipotecas incobrables, dichos paquetes se comercializan sin el menor obstáculo gracias a que las agencias de calificación les otorgan la máxima nota. Dicen las malas lenguas que además toman posiciones a la baja a la espera del desenlace. Fue la principal causa del colapso del 2.008.

Rescate financiero: El presidente de la Reserva Federal otorga con total discrecionalidad a un grupo de 18 bancos, la mayor cantidad de dinero jamás aportada, en teoría para salvar el sistema financiero. Nadie puede controlar ni censurar su actuación, entre estos bancos están todos los causantes del colapso. No hay juicios ni condenas. A los directivos despedidos se les “castiga” con indemnizaciones escandalosas.

Madoff: Aprovechando el prestigio y la clientela que le ofrece su puesto en Wall Street crea un área de inversión en la que hay lista de espera de varios meses. Afortunados los que no consiguieron entrar pues resultó ser una simple estafa piramidal.

La manipulación del Libor: Desde Londres a Nueva York, 14 bancos, los habituales, manipulan del 2.007 al 2.009 las tasas de interés en beneficio propio, según de The Economist es el mayor fraude de la historia por volumen defraudado. Tampoco se han depurado responsabilidades.

Blanqueo de dinero, narcotráfico, financiación de actividades ilegales: diversas entidades financieras han sido acusadas de realizar estas prácticas repetidamente, el único resultado es que ahora cualquier ciudadano tiene que justificar la procedencia de su dinero cuando abre una cuenta o transfiere determinadas sumas.

La relación de hechos que atañen al tráfico de influencias, sobornos, comisiones, prácticas abusivas, cohechos, manipulaciones de precio, etc., es prácticamente interminable, basta encender la TV o leer un periódico para acabar aburrido. La práctica se ha extendido por todos los ámbitos laborales y lugares.

Una simple referencia a los casos de operadores que aprietan mal un botón o toman riesgos por cuenta propia y abren heridas mortales en los balances de sus entidades ¿verosímil? Y especial mención al turbio manejo de derivados donde la casuística es tan variada y la tela de araña tan compleja que resulta un verdadero pozo sin fondo.

Concluyo con una anécdota de la que fui testigo, una pareja de ancianos esperaban para hablar con el director de una sucursal financiera, como cada mañana, para preguntar por lo de sus “preferentes”, ella le dice a él “cuando salgamos hay que comprar el pan” y él contesta “será si has traído dinero porque yo aquí vengo sin la cartera, estos no me quitan ni un chavo más”.

Aunque lo relatado está en clave pretérita el proceso está en pleno desarrollo y aún están por venir otros hechos que añadir a esta relación, probablemente los más importantes, en el presente se intenta cubrir una burbuja de crédito con otra de liquidez, combustible para unos cuantos años, un capítulo más…y es que Roma no se hizo “ni se deshizo” en un día.

 

 

 

 

 

To be or not to be: inflación o deflación

por Agustín López
Agustín López
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Domingo, 20 Enero 2013 16:03 Categoría Artículo

 

Años antes de que el boom inmobiliario llegará a su clímax, me convertí en una especie de agorero en las reuniones de amigos, vecinos o conocidos en las que se suscitaban debates económicos. No me cansaba de insistir en que llegaría un día en el que muchos individuos serían expulsados de sus casas por no poder pagarlas y además tendrían que seguir haciendo frente a una deuda generada por un bien que ya no sería suyo. Nadie quiso prestar oídos al vaticinio de que los inmuebles podían caer hasta un 30% (me quedé corto como suele ser habitual). En la mayoría de las ocasiones se me rebatió con el mismo argumento “el ladrillo nunca baja, puede estar congelado durante años, pero no bajar, no hay nada más seguro” A lo que yo oponía invariablemente “eso es como concluir que nunca vas a morirte porque nunca te has muerto, sólo hace falta el tiempo necesario o las circunstancias adecuadas, y ahora se dan todas” Ni que decir tiene que el ambiente se enrarecía al alcanzar este punto, tuve que asumir mi error y tomar una actitud más flexible desde el día en que mi mujer hizo otro vaticinio no menos cierto “dentro de poco no tenderemos con quien pasar una velada”. Es la naturaleza humana, no queremos ver ni aceptar lo que no nos conviene.

En el momento económico actual hay una incógnita esencial ¿nos dirigimos hacia una hiperinflación o hacía una depresión deflacionaria? O lo que es lo mismo, elegimos entre un largo y doloroso proceso de desintoxicación o una sobredosis de imprevisibles consecuencias.

El dinero lo es todo en la realidad económica que hemos creado en el último siglo, su masa y la velocidad a la que circula son las que determinan las idas y venidas de todos los activos así como el propio pulso de la economía, de ahí que durante décadas, la deuda y el crédito se hayan convertido en el pilar fundamental del desarrollo económico, una práctica poco saludable a largo plazo como estamos comprobando en la actualidad. Una copa entona, la segunda suelta la lengua, la tercera desinhibe, con la cuarta se descontrola, con la quinta se pierde el equilibrio y si no somos conscientes de que es el momento de poner fin a los excesos, llegan las consecuencias verdaderamente serias, a cada cual dependiendo de su fortaleza y circunstancias.

La actitud de los bancos centrales ofrece pocas dudas, el señor Bernanke es el ejemplo paradigmático, tras observar como en el año 2.008 Lehman se desplomaba de bruces contra el suelo, descubrió que también el resto de bancos habían estado descontrolando más allá del punto de retorno y decidió que en las condiciones existentes no era adecuado acabar con la fiesta. El estrépito que produjo la caída de Lehman debió impresionarle tanto que no quiso oír más sonidos similares y al grito de “demasiado grandes para caer”, ¿qué ruido hubieran hecho Goldman o JP Morgan?, empezó a repartir copas gratis aunque lo disfrazará con el eufemismo QE. Una maniobra expansiva desesperada a la que pronto hubo que añadirle el número uno, porque en vista del pobre resultado, dos años más tarde, hubo que repetir la operación, y viendo que aún no mejoraba el panorama, servir un chupito al que se le denominó “twist”, y como resultó que seguía pintando feo y ya no había forma de dar marcha atrás, en septiembre del 2.012 se bautizó al QE3, con el apodo de infinito, perpetuo, indefinido y que se le llame como se le llame, lo que significa es “barra libre y que sea lo que Dios quiera”.

El ejemplo de la Reserva Federal ha sido secundado por el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y por todo aquel que tenga una impresora oficial. Está actitud tan firme y definida de las más altas instancias financieras ha llevado al convencimiento de que vamos a terminar desembocando en un escenario inflacionista en cuanto que la economía se recomponga y es a lo que están atentos los sesudos analistas. El precio alcanzado por el oro es el principal argumento que se esgrime para defender esta hipótesis, pero hay un pequeño detalle que no se puede pasar por alto, el oro comenzó su escalada en el año 2.000, ocho años antes de que se produjera el colapso financiero, antes incluso que se produjera la última onda alcista en Bolsa (2.003-2.007) y al mismo tiempo que arrancaba el boom inmobiliario. Esto desarma el argumento de los que quieren ver una relación entre la impresión de dinero y las alzas del metal precioso. Se les puede dar la razón si suponemos que esta crisis ha sido orquestada intencionadamente y que por tanto sus autores empezaron a acumularlo con mucha antelación sabiendo cuales eran los hechos que iban a sucederse en el futuro, hipótesis que no puede descartarse en absoluto y sobre la que he escrito en varias ocasiones, pero de no ser así quizá nos esté señalando en otra dirección, el oro es un arma de doble filo y sirve tanto para protegerse de la inflación como de la deflación. Aún podría teorizarse una tercera línea de trabajo, que indique la vuelta al patrón oro o la desaparición del sistema monetario vigente. Esto debería estar también concertado y podría ser una explicación pero es un tema para nota y no hay espacio aquí para desarrollarlo. Lo cierto es que el oro nos da pistas pero no la solución.

Si ponemos bajo la lupa la otra gran herramienta de prospección, la renta fija a largo plazo, nos encontramos con un escenario bien diferente, ver al Bond y al Bund (10 años) entre el 1,3 % y el 2 % no parece indicar que lo que se avecina es un escenario inflacionista, más bien todo lo contrario, sólo con un futuro deflacionario sería un buen negocio una inversión a largo plazo con rendimientos tan reducidos. Contra esto podría argumentarse, con buen criterio, que los precios de la renta fija vienen determinados por dos factores temporales: la desconfianza generada por el miedo en los últimos años y la intervención de la Reserva Federal como principal comprador de la deuda USA. Es un argumento razonable, pero no olvidemos que son los inversores de renta fija los que más veces han estado en el lado correcto a lo largo de la historia.

En vista de que los dos listos de la clase no sueltan prenda, habrá que recurrir a la renta variable, no es tan fiable pero también es útil a la hora de adelantar escenarios, aunque esta vez tampoco nos sirve de mucho, comportamientos absolutamente descompasados de unos índices a otros y recuperaciones cada vez menores a medida que se desarrollaba la política expansiva nos dejan con un “sí pero no”, “quiero pero no puedo” que muestra que tiene tantas dudas como cualquiera. No puede dejarse de observar que, con tipos bastante más altos que los actuales y con una décima parte del dinero inyectado, las Bolsas hubieran volado en otra época. La tibieza de su comportamiento tampoco es esclarecedora.

Retomo entonces el hilo con el que comencé este artículo y reflexiono, si mis contertulios ocasionales no podían imaginar unos inmuebles a la baja era sencillamente porque no lo habían visto antes, no volverá a pasarles, y aplicando el mismo criterio puede argumentarse en paralelo ¿no será que no podemos imaginar un escenario deflacionario porque nadie de los que habita hoy el mundo occidental lo ha visto antes? ¿Cómo convenzo a mi padre de que puede llegar la deflación cuando el último IPhone cuesta hoy lo mismo que el primer pisito que se compró en los años sesenta? ¿Cómo puedo convencerme yo mismo cuando recuerdo como si fuera ayer las tardes de domingo en el cine Chamartín por 10 pesetas, poco más que una moneda de cinco céntimos, cuando hoy pago siete euros por ver una película? A muchos les costará creerlo pero hubo un tiempo en el que el bisabuelo, el abuelo, el padre, el hijo, el nieto y el biznieto compraban y vendían una docena de huevos o un litro de leche a precio constante, ha habido épocas en las que la inflación ha sido estable durante más de un siglo. La locura actual se desencadenó con la creación de la Reserva Federal en 1.913 (menos mal que su principal cometido es controlar los precios) y se salió de madre con el abandono del patrón oro en los años setenta y con ello de la necesidad de que los bancos respalden sus préstamos con algo real. En un siglo de existencia de la FED el dólar ha perdido el 97% de su valor y el montante de la deuda ha crecido de la misma forma exponencial que lo hacían los precios y el mercado de valores, Nasdaq se multiplicó por 100 de 1.975 al 2.000, el Dow vale hoy 28 veces más que hace 37 años y así todos.

Los activos suben de precio a base de deuda, a base de impresión de dinero, a base de inflación, es la clave del futuro y la que nos lleva a la gran pregunta: ¿qué copa es la que nos estamos tomando, la cuarta, la quinta, la sexta?

El ejemplo japonés, un mercado que es una especie de laboratorio reducido que siempre ha ido por delante de las tendencias globales y el hecho de que los gobernadores de los bancos centrales rehúyan pronunciar la palabra deflación son dos señales que deberían ponernos en guardia. También podríamos observar que las Bolsas no consiguen dejar atrás máximos históricos desde hace años a pesar del mucho dinero inyectado, que los inmuebles van a tener que sufrir un largo proceso de digestión, que los salarios tienden por primera vez a baja al igual que las pensiones, que los tipos de interés a largo plazo permanecen anormalmente reducidos, que el oro se sigue acumulando por los bancos centrales a pesar de su espectacular revalorización, que la velocidad de circulación del dinero está estancada, que el crédito sigue sin fluir, que el proceso de desapalancamiento apenas ha empezado, que el montante de la deuda es asfixiante.

Si aguantamos más copas y tenemos quien nos las sirva, aún veremos más burbujas, el riesgo es que esto no avisa y en cualquier momento podemos pararnos en mitad de la conversación y caernos redondos ¿será con ésta, con la próxima? ¿dentro de un año, de diez? Mis gráficos señalan el periodo 2.017-2.022, algo me dice que vamos a trastabillar pronto pero que aún conseguiremos recomponernos y apurar una más, de cualquier forma conviene mirar a los ojos del borracho día a día, tarde o temprano acabará en el suelo. No es necesaria ninguna teoría económica ni ningún premio nobel para saber que ya hemos llegado demasiado lejos y que lo mejor sería volverse a casa y afrontar la resaca para evitar males mayores, pero  el hombre actual tiene la vista corta y no quiere mirar más allá de mañana, si le dan una copa más me temo que se la tomará. De esto dependerá si en el futuro inmediato nos espera la inflación o la deflación y si las Bolsas se dirigirán al alza o la baja, aunque sólo estamos decidiendo si alargamos una fiesta que acabará peor cuanto más tiempo dure.

Próxima Centauri

por Agustín López
Agustín López
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Sábado, 29 Diciembre 2012 17:56 Categoría Artículo

El ser humano es asombroso, capaz de analizar una situación y observarse a sí mismo a la vez. Sé que cuando me asomo a una ventana para reflexionar mirando al horizonte es porque tengo la necesidad de tomar una perspectiva más amplia de una situación, a veces esa nueva lente es aún insuficiente y entonces me sorprendo en el jardín mirando el cielo estrellado en el silencio de la noche.

Ayer estaba haciendo esto cuando un miembro de mi familia, desvelado, se aproximó.

- ¿Esas estrellas están muy lejos?

- Mucho, unas bastante más que otras.

- Mucho no significa gran cosa ¿cuánto?

- A años luz la más cercana.

Despareció un instante para volver con la ipad.

- ¿Años luz? ¿Quién entiende eso? Hazme la cuenta de la vieja. Dime cuanto tardaría en ir en coche a la más cercana.

Consulté en Google, me fui a la calculadora y contesté.

- La estrella más cercana es Próxima Centauri, cuatrocientas veces más pequeña que el sol, y si condujeras día y noche, a 120 Km/h, desde el primer segundo de vida hasta el último, con una existencia siempre de ochenta años, tardarías 480.000 vidas en llegar.

Se quedó mirando el firmamento con la boca abierta y me enseñó el antebrazo con el vello erizado.

Sí, así se entendía mejor.

- ¿Te vienes a dormir?

- No, voy a seguir un rato más haciendo la cuenta de la vieja.

 

Cuando se reflexiona sobre los ciclos de la Bolsa en el largo plazo es inevitable acabar haciéndolo también sobre la economía, la política, los negocios, la tecnología, la historia y por ende sobre la evolución del propio hombre.

Vivimos una época muy especial, por más que todos los días parezcan similares, a nadie se le escapa que el ritmo vital se ha acelerado exponencialmente. En los últimos 50 años han sucedido más cambios transcendentes que en el resto de la historia humana y el proceso de aceleración continúa, no es de extrañar que muchos tengan la sensación de que “esto va a pegar un petardazo” Es como si hubiéramos estado recorriendo la espiral Fibonacci desde el exterior hacia el interior en ciclos cada vez más cortos y más rápidos…144, 89, 55, 34, 21, 13, 8, 5, 3, 2…

Como un pelo que va girando en el remolino de agua del lavabo estamos a punto de llegar a la boca del desagüe, es lo que los científicos llaman la singularidad y que da lugar a una reestructuración total de la realidad y al nacimiento de un nuevo paradigma. Supongo que a esto es a lo que se referían los Mayas cuando hablaban del final de los tiempos para el 21 de diciembre y que muchos interpretaron como el final del mundo.

La Astrología, que no es otra cosa que el estudio de los ciclos y las diferentes vibraciones de la energía, me ha ayudado a entender este proceso. El hombre actual, es posible que haya habido otros antes, comenzó su andadura en la era de Géminis y ha pasado por las de Tauro, Aries, Piscis y está entrando ahora en la de Acuario. No puedo extenderme aquí en esto, pero es sorprendente ver como cada una de estas etapas de poco más de dos mil años ha estado marcada por las características del signo de la era. Recuerdo haber leído que Jesús, que apareció en el inicio de la era de Piscis, dijo a sus apóstoles que la próxima vez tendrían que buscarle como un aguador. Sí es así ya pueden empezar a hacerlo porque el aguador es el símbolo de Acuario y ya está aquí.

La era de Acuario no es una era más porque Acuario es el signo humano por excelencia, es el signo que se representa con un hombre y será en este tiempo cuando el hombre se encuentre así mismo, es lo que muchos culturas antiguas han denominado “ponerse frente al espejo” a mi me gusta decir que es el tiempo de la consciencia. La era del despertar.

La era de Piscis va quedando atrás y al descomponerse nos va dejando lo peor de ella, manipulación, engaño, estafa, abuso, caos, corrupción, confusión, resaca, desilusión, una niebla densa de la que tendrá que sacarnos Acuario para llevarnos a la época del conocimiento, la tecnología, la solidaridad y el altruismo. Con él conoceremos la verdad y “sabremos” por primera vez quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, la profetizada época de la revelación. Lo que está por acontecer en los próximos 2.000 años será tan sorprendente que hoy es inimaginable, una verdadera época de luz. La mala noticia es que los que habitamos hoy el planeta hemos llegado demasiado pronto a la fiesta y estamos pasando por la dura etapa de desmontar el antiguo escenario y acondicionar el nuevo.

Acuario no sabe hacer las cosas poco a poco, el rayo, su símbolo, lo describe bien, actúa rápida y sorprendentemente, lo trastoca todo de la noche a la mañana, así que habrá que agarrase bien y preparase para cualquier cosa. Es la razón por la que hoy vemos desmoronarse todo a un tiempo, religiones, ideologías, sistemas financieros, hábitos, modas, creencias, filosofías, formas de vida. No deja títere con cabeza y no ofrece mucho tiempo para adaptarse, de ahí la sensación de que esto va a reventar y está fuera de control, pero no es así, sabe muy bien lo que hace aunque nosotros nos sintamos desbordados. Está energía se derrama desde su cántaro a todos los planos, por ello tenemos a la Tierra deshelándose, alterada la capa de ozono y el campo magnético, la corteza convulsionándose con continuos terremotos, los volcanes entrando en erupción y a todos los fenómenos climáticos con lecturas extremas. En el microcosmos de nuestra propia existencia ocurre lo mismo y cada persona también habrá de experimentar grandes cambios y transformaciones, laborales, afectivos, económicos, pero sobre todo de conciencia, que es lo que nos pide Acuario, hay que retirar todo lo antiguo para dar espacio a la nueva realidad. Piscis “cree” Acuario “sabe”, creer y saber son los verbos que los definen, con Acuario llegará la verdad y acabará el engaño, cuando se haya levantado el velo no podremos creer lo dormidos que hemos estado, por algo Piscis rige el sueño.

 

En estas circunstancias no es fácil hacer previsiones bursátiles, ya he dicho otras veces que no me cogería por sorpresa que incluso el mercado de valores tal y como lo conocemos hoy desapareciera para dar paso a otra realidad, pero como esto es una posibilidad futura y vivimos en el “ahora” vamos con ello.

Decía en el 2.007 que llegábamos a un techo de mercado y que tendríamos cinco años bajistas hasta este 2.012 con descensos que verían suelo en las proximidades de los mínimos del 2.002-2.003. Ha sido más o menos lo que ha pasado pero con matices porque la caída del 2.008 fue tan rápida y de tal envergadura que rompió con la uniformidad de los mercados por lo que esta vez no es posible hacer análisis generalizados. Tenemos así que muchos índices, entre ellos los estadounidenses, se plantaron a principios del 2.009 en la zona esperada, con mucho tiempo de antelación por tanto. En Europa la mayoría no llegaron del primer tirón, pero muchos sí lo hicieron después como estaba previsto durante el año 2.012, alguno como el Dax, no llegó entonces y no lo ha hecho tampoco después, un caso único que parece obedecer a la gran caída que se produjo en el periodo 2.000-2.003, donde retrocedió de 8.000 a 1.900 y que parece haber dado lugar a una gran corrección triangular que podría haber acabado este verano en el nivel 5.900, momento en el que también podría haberlo hecho el Ibex en el nivel 5.800 con una onda quinta fallida provocada por el órdago de los bancos centrales. El punto esperado era el 5.400 como mínimo pero recuerden que el día que Bernanke anunció su QE perpetuo les dije que había sentido que aquel día era distinto y alteraba la situación, hoy con unos cuantos meses más de perspectiva, me reafirmo en que el mercado fue taponado en ese momento impidiendo que las ondas se desarrollaran hasta el lugar natural unos meses más tarde como los gráficos indicaban con toda claridad. Esto es importante porque tendrá sus consecuencias a largo plazo, con el tiempo suficiente todo río acaba alcanzando su lugar natural por más que las presas lo impidan durante más o menos tiempo.

¿Y ahora qué?

En principio mis previsiones han apuntado siempre a un periodo de recuperación del 2.013 al 2.017, esto es factible y se ve claro en mercados como el español, el italiano, el francés, el portugués, el japonés, el chino o el mismo Eurostock. Pero no está tan claro cuando miramos al Dax o los mercados USA, tan próximos a los máximos históricos que un movimiento alza durante varios años les llevaría a confeccionar otra onda alcista bien marcada. Va a ser curioso ver como se solventa un desacoplamiento de la magnitud del actual, por otra parte típico de los grandes periodos correctivos durante los cuales cada cual va “a su bola” La situación se hace más patente aún cuando descendemos a los valores en particular y vemos que algunos mantienen un precio testimonial respecto a las cotizaciones alcanzadas en el 2.007 mientras que otros baten nuevos máximos y siguen camino ascendente.

De todo lo dicho cabe concluir que va a ser más efectivo en los próximos años dar con el índice, el sector o el valor apropiado que con la tendencia generalizada, si bien parece que van a ser positivos en su conjunto. Creo que el 2.013 será el año del despegue, con un primer trimestre peligroso, el 2.014 de consolidación y buenos sin reservas el 2.015 y 2.016. Da la sensación que lo peor ya ha pasado o está a punto de hacerlo, en el corto plazo, y que por tanto las mejores oportunidades estarán en los precios más castigados si bien todavía habrá empresas que sucumbirán con las últimas balas perdidas de esta refriega.

A pesar de este planteamiento, no dejo de apreciar estructuras correctivas en los gráficos más adelantados que como he señalado son el alemán, los USA y en menor medida el inglés. Este hecho me hace ser precavido de cara al primer trimestre del 2.013 antes de decidirme por la baza alcista. Es un periodo de dilatación de ciclo bajista que está acabando en el que podríamos llevarnos una sorpresa y ver caídas rápidas y profundas que pongan las cuentas en orden. Con caídas o sin ellas creo que en el resto del año veremos los mercados al alza aunque no sea de forma uniforme.

A pesar de lo dicho y de que hablamos de cuatro o cinco años positivos opino que estos cinco años de crisis pasados no son más que la primera parte de una gran crisis que no verá su solución final hasta los años 2.022-23. Creo que en el periodo 2.017-2.022 llegará, con intereses, la factura que ha conseguido ser aplazada con una política expansiva sin precedentes que, instrumentada desde la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, se ha extendido por todo el planeta. Estamos viendo una actuación desesperada de los grupos de poder que ven como el sistema con el que hemos vivido las últimas décadas se viene abajo e intentan apuntalarlo con el fin de proteger sus privilegios, abandonando a muchos a su suerte y realizando prácticas abusivas y poco transparentes de las que se han beneficiado los más despabilados y que están empobreciendo a un gran número de personas que tarde o tempano les pedirán cuentas de una forma o de otra. Es lo que he expuesto antes, los herederos de Piscis intentando conservar su posición a costa de lo que sea. El cambio se puede aplazar pero no evitar.

No tiene sentido que los tenedores de bonos alemanes a 10 años cobren un interés del 1,30%, es decir el 13% en el total de los diez años cuando la bolsa alemana sube un 30% en un solo año, sin hablar de los que poseen plazos de dos años o menos donde la rentabilidad es negativa. Esto no se puede sostener mucho tiempo, alguien se equivoca. Como tampoco tiene sentido que sea la propia Reserva Federal la que compre el 50% de la deuda USA ¿se imaginan las consecuencias de una subida de tipos aunque sólo fuera de un punto? Tampoco cuadra mucho que el oro sestee y los bancos centrales de todo el planeta sigan acumulándolo después de haberse multiplicado por ocho en una década. Y sobre todo, y por encima de cualquier razonamiento no puede olvidarse que las deudas globales siguen desorbitadas sin que hayan mejorado nada durante este periodo de crisis. Bush endeudó a los Estados Unidos más que todo el resto de presidentes anteriores juntos desde Washington, y Obama ya ha superado a Bush. Sobran las palabras. Si tuviera que ponerle un adjetivo al mundo actual sería el de “endeudado” y esto no va solucionarse mañana ni pasado, posiblemente no lo haga nunca. Es posible que en el periodo 2.017-2.022 que he señalado veamos el “borrón y cuenta nueva” del que he hablado en otras ocasiones, quizá veamos entonces desaparecer el sistema monetario actual y el hundimiento de los Estados Unidos como símbolo del mundo que dejamos atrás y el nuevo que viene.

Acuario está en plena faena confeccionando la realidad futura y cuando él trabaja cualquier guionista de ciencia ficción es un puro aprendiz. Sorprendente e increíble van a ser las palabras más comunes en los próximos años.

 

Aprovecho la ocasión para desearles un feliz 2.013, e invitarles a que tengan cintura en el mundo que viene. Despierten y súmense al proceso, cuanto antes mejor.

El principio del fin

por Agustín López
Agustín López
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Lunes, 17 Septiembre 2012 08:25 Categoría Artículo

Hay eventos especialmente significativos cuya transcendencia es muy superior al resto, en el día a día es difícil calibrar su impacto futuro, pero cuando se viven la sensación de que algo distinto ha sucedido se siente en cada poro de la piel. Esto fue lo que aconteció el pasado 13 de septiembre. Cuando leí en la pantalla de mi ordenador que Bernanke no sólo se había atrevido a lanzar un nuevo QE sino que lo había hecho con carácter permanente, un golpe de sangre fluyó hacia mi cabeza y mi respiración se detuvo, mi cuerpo me estaba diciendo que aquella no era una noticia más. Durante unos minutos me quedé sin reaccionar, necesité dormir una noche para digerir lo que significaba. Era la respuesta a un artículo que había escrito el 25 de septiembre del 2.010 “Bernanke decide como pagar la factura” Resultaba difícil de creer, pero era evidente que el bueno de Ben había decidido hacer trampas y pagar las deudas con fotocopias.

Ya estábamos alertados, los gráficos nos indicaban que en julio podría haber acabado el mercado bajista iniciado en el 2.007 de forma prematura (unos meses antes de lo esperado) con una onda fallida producida por la primera intervención de Draghi. El presidente del BCE había dicho que actuaría y que su actuación no iba a defraudar a los mercados, con posterioridad había anunciado “compras ilimitadas” y ahora el de la FED las anunciaba “indefinidas”

Thelma y Louise se habían cogido de la mano y habían decidido no enfrentarse a las consecuencias de sus actuaciones pasadas sino huir hacia delante acelerando hacia el precipicio: imprimir lo que haga falta y hasta que haga falta.

El pulso entre los Bonos y el oro, se decidía en favor del oro y lo confirmaban las Bolsas que hasta entonces se habían mantenido neutrales: la salida por la que se va a intentar solventar  la crisis es la que lleva el rótulo “inflación”

La impresión de papel moneda había alcanzado niveles históricos antes de estas decisiones bajo la excusa de rescatar entidades financieras demasiado grandes para caer pero el mensaje ahora es “no hemos hecho más que empezar”

¿Qué significa la creación de inmensas cantidades de billetes sin un incremento de riqueza que las respalde? Que habrá más billetes para comprar las mismas cosas y que por tanto éstas subirán de precio mientras aquellos se depreciarán: inflación de activos.

Había expresado anteriormente la imposibilidad de que hubiera una nueva onda alcista en el ciclo por la falta de “dinero fresco” Los ciclos alcistas necesitan de la participación de la masa que empuje los precios hacia arriba con la aportación de sus ahorros y en la situación actual de endeudamiento generalizado esto es imposible, al mismo tiempo tampoco era posible una gran bajada pues las acciones estaban en poder de las manos fuertes que las habían acumulado durante el pánico del 2.008 con el dinero aportado por los bancos centrales. Lo lógico era pensar que el suelo esperado para este año diera lugar a unos años de rebote sin más pero ahora la situación ha cambiado, “el dinero fresco” necesario puede existir, es el que van a imprimir los bancos centrales, es decir, la masa va a participar en un nuevo impulso alcista pero esta vez sin decidirlo voluntariamente y sin saberlo.

Bernanke y Draghi imprimirán dinero y se lo entregarán al circuito financiero que se encargará de cambiarlo inmediatamente por oro, acciones, materias primas, inmuebles y cualquier activo que tenga valor real y que sirva de refugio contra la depreciación ineludible de un papel moneda en constante incremento. Sin embargo nada o muy poco de este dinero llegará a la calle, comparar los gráficos de los balances de los principales bancos centrales con el de la velocidad del dinero en circulación deja este escenario absolutamente claro.

En esta dinámica las deudas impagables actuales, valoradas en una divisa cualquiera, empezarán a adelgazar por la depreciación de la moneda en la que están nominadas, al mismo tiempo todos los activos se moverán al alza haciendo resurgir la inflación y enriqueciendo a los privilegiados que reciben el dinero de los bancos centrales que nos son otros que aquellos que provocaron esta crisis. Mientras tanto la economía real seguirá aletargada, sin dinamismo, pues casi todo el dinero se retendrá en el ámbito financiero por lo que los sueldos seguirán estancados, los impuestos al alza y los bienes de consumo básicos incrementarán su precio notablemente, con lo que en unos años una gran masa de ciudadanos habrán visto reducido su poder adquisitivo dramáticamente. Esta es la forma en la que las masas volverán a sustentar una nueva burbuja.

Esta forma obligada de hacerlo y la discriminación tan brutal que se va a producir entre el trato dado a la élite financiera y al resto de ciudadanos llevará a grandes tensiones sociales en los próximos años ¿cómo van a aceptar los trabajadores una disminución tan drástica de su nivel de bienestar mientras un puñado de individuos se hace inmensamente ricos con su sacrificio?

Entremos en el terreno de la especulación. La población sólo ha aceptado un escenario así cuando las circunstancias han generado una situación aún más dramática, es lo que hemos visto en las dos anteriores guerras mundiales, ambas precedidas también por fuertes crisis económicas. En otras palabras, sólo se podría aceptar esto en un clima de guerra que lo justificara y lo camuflara, y ahora cabe preguntarse ¿tendrá esto algo que ver con la desaparición “espontánea” y “precipitada” de un gran número de dictadores en los países musulmanes durante el año pasado? ¿serán los altercados que estamos viendo ahora a raíz de un film ofensivo contra Mahoma un test para comprobar hasta que punto está cohesionado y preparado el fanatismo religioso musulmán? Cada cual debe sacar sus conclusiones, yo no puedo más que incitar una tormenta de ideas sobre hipótesis de futuro.

Y puestos a ello podemos razonar: EEUU ya no es la gran potencia económica que fue, ni puede serlo, ya no es competitiva, y ha pasado de ser acreedor al mayor deudor del mundo, sin embargo mantiene la hegemonía financiera y militar, por eso defiende a Wall Street a capa y espada y por eso manda sus tropas a cualquier sitio que se lo permitan, pero no olvidemos que la riqueza financiera es virtual y que tarde o temprano se desinflará, no podrán seguir haciendo crecer el suflé de forma indefinida por medio de apalancamientos, derivados, productos de ingeniería financiera cada vez más sofisticados y complicados e inyecciones de liquidez sin fin. Lo saben. De la misma manera que saben que no podrán pagar su inmensa deuda, de la misma forma que saben que la riqueza financiera es perecedera y artificial, y que sus estrategias militares son muy caras amén de peligrosas.

El poder económico real está ahora en Oriente, pero Occidente no va a dejar que le desbanquen sin luchar. A los chinos no les va a gustar nada lo que está haciendo Bernanke, con la cantidad de dólares que tienen, aunque ya lo suponían, es la razón por lo que las Bolsas USA están cerca de máximos históricos y las Chinas cerca de los suelos. No tardarán en imitarle, el valor del yuan es esencial.

La crisis económica motivada por las subprime fue de diseño, las crisis europea también lo es, con el objetivo de forzar una unión política total, la “primavera” árabe también, nos faltaba esta pieza que ha puesto ahora Bernanke. Todo apunta, como indica el oro desde hace 12 años, que el plan es romper la baraja, acabar con el sistema monetario para hacer borrón y cuenta nueva. No sé cuanto llevará el proceso ni cuantas fases le quedan pero el final puede ser la creación de un nuevo orden articulado por una moneda global o semiglobal probablemente electrónica que cambiará radicalmente el mundo actual tal y como lo conocemos. Parece ciencia ficción pero los pasos necesarios se están dando y la élite que dirige el planeta no da puntada sin hilo, nada pasa por casualidad y la realidad siempre supera a la ficción. Los Estados actuales serán sustituidos por amplias zonas económico-políticas, el papel moneda por algún artilugio tecnológico con la excusa de evitar la economía sumergida, el tráfico de armas , de drogas y los paraísos fiscales.

Para ello tendrán que desaparecer las monedas actuales, los EEUU tal y como los conocemos y los Estados europeos soberanos, Bernanke dio un paso definitivo en esta dirección la pasada semana.

Es mi opinión, espero que les sea útil para que forjen las suyas. La probable subida de las Bolsas en los próximos años será de las más tristes y antipáticas que haya habido nunca.

A pesar de lo dicho conviene abrir una ventana de precaución para los 100 días que restan de año, donde esperaba el suelo correctivo, por los siguientes motivos:

- Los recuentos están en un momento muy delicado y necesitan confirmación.

- Las revalorizaciones del último mes y medio han sido muy rápidas y abultadas.

- El periodo estacional es propicio para giros en mercados con rally alcista en curso.

- La última onda bajista no llegó a los objetivos.

- La economía USA puede confirmar otra recesión de inmediato.

- Las elecciones USA. No olvidemos que Romney dijo que destituiría a Bernanke si ganaba y ya ven como le ha respondido éste.

- La concreción del rescate español.

- La decisión sobre el futuro de Grecia, pospuesta hasta después de las elecciones USA.

- La presión sobre Irán, en espera hasta que haya presidente USA.

- El acantilado fiscal USA.

Niveles de realidad

por Agustín López
Agustín López
Agustín López no ha puesto su biografía aún
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Miércoles, 20 Junio 2012 12:46 Categoría Artículo

Todos los seres humanos son lo suficientemente inteligentes para entender como explotamos a otros animales, vacas, cerdos, conejos, gallinas, ovejas, cabras, peces, caracoles, abejas y muchos más. Todos entendemos que los animales explotados no son conscientes de ello y que cuando los estamos cuidando no saben cuales son nuestros propósitos reales.

Sin embargo pocos individuos pueden llegar a entender que nosotros somos un animal más, el más productivo de todos y que también estamos siendo explotados sin ser conscientes de ello. Pocos imaginan que quizá no seamos más que un rebaño de ovejas manejado en interés de unos cuantos pastores, no podemos entender que detrás de las cosas que suceden hay un plan bien definido con un objetivo preciso. Al Igual que una oveja no entiende por qué se la lleva a un pasto o a otro, por qué se la esquila, por qué desaparecen algunas de ellas, por qué las meten en cercados, las transportan en vehículos, las marcan o las ordeñan.

Las ovejas creen que su controlador es el perro, es el que las acecha, el que las acosa, el que las dirige y les da un mordisco si hace falta. Jamás pensarían que aquel tipo al que llamamos pastor, que las desenreda de la alambrada, que cuida sus partos y que hasta les pone un nombre y les hace alguna caricia, es el que de verdad manda y el que decide su futuro, no pueden imaginar que el perro está a su servicio y le obedece, de lo contrario no estaría allí. No pueden entender que es el pastor el que cambia al perro cuando le interesa y que tiene un plan muy definido para ellas siempre en provecho propio, no entiende que para el pastor ellas son una mercancía y que las tiene bien contadas y sabe cuanto valen en dinero cada una. No entienden que tiene una agenda en la que hay un momento para engordarlas y otro para sacrificarlas.

Si el rebaño de hombres entendiera esto, no se extrañaría del comportamiento de los políticos (el perro) y sabría que no importa mucho que sea blanco o negro, grande o pequeño, fiero o manso, sabría que lo esencial es que obedece al pastor. Entendería también porque ocurren las crisis y quien sale ganando, entendería por que se toma cada una de las medidas que se toman y sabría integrarlas en el plan general del pastor. Podría anticipar sus movimientos. No se asustaría de las carreras y balidos de sus congéneres y sabría como actuar.

Siempre hay algunas ovejas negras un poco diferentes a las demás, que se cuestionan alguna cosa más, que imaginan que se puede vivir sin perro ni pastor. Cuando todas descansan al atardecer ellas miran al pastor que debe ser muy listo porque tiene unos papeles en las manos y lee. Ellas no entiende que es leer y menos que es el conocimiento y la tecnología, no puede entender que el pastor lee un folleto en el que le venden un nuevo sistema de control del rebaño mucho más efectivo, el perro que está a su lado tampoco entiende que tiene los días contados, porque lo que el pastor lee es la invención de un chip que hará el trabajo del perro y mucho más. Le indicará donde están las ovejas, cuando nacieron, quienes fueron sus padres, cuanto pesa, cuanto vale, que tratamientos ha recibido, de que categoría es su leche, lana y carne, y hasta podrá dirigirlas a base de pequeñas descargas eléctricas que dejaran al perro como poco en paro.

Ninguna de ellas puede entender que los pastores han hablado entre ellos y han decidido que hay sobreproducción, y que se están agotando los pastos, y que para solucionarlo han decidido fusionarse, racionalizar la producción y aplicar la nueva tecnología existente. Las ovejas sienten que viven tiempos raros, pero no entiende por qué y menos aún se hacen la pregunta clave ¿para qué?

Hay muchos niveles de realidad, para los que están en uno superior es muy fácil manejar  los inferiores y para los que están en el inferior es imposible entender los superiores.

¿Sabe usted cual es su nivel?

¿Es capaz de integrar todo lo que sucede e ir colocando las piezas del puzzle o sigue mirando las primas de riesgo, leyendo las condiciones de los rescates o pendiente de las declaraciones de Merkel, Draghi o Rajoy?

Los pastores se tienen que estar riendo mientras dan un trago de vino y nos observan desde un risco sentados a la sombra de un árbol.

Quizá se crea muy listo porque cuando juega al ajedrez es capaz de planear los tres próximos movimientos, eso es porque no ha jugado con alguien que puede adelantar veinte. Inténtelo, hay que intentarlo, de lo contrario está perdido.

Las ovejas sólo podrán liberarse cuando conozcan y entiendan toda la verdad. Entonces podrán hacer frente común contra el pastor, en ese momento será este quien tenga que preocuparse, porque sin ovejas no es nadie. Por ahora está tranquilo, sabe muy bien que eso es imposible, y ya se encarga él de que siga siendo así.

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